...Y se nos fue. Esperaba sin futuro, viviendo el presente en un ejemplo de lucidez e ingenio. El Decano de los escritores españoles, el último representante de la Generación del 27 y posiblemente uno de los grandes desconocidos de nuestra Literatura, y cuando digo esto no me refiero a los eruditos, ni a los estudiosos, ni siquiera a los que mantenemos una más lejana o cercana relación con las letras, sino a la inmensa mayoría, ese número ingente que si sabe la vida y obra, que habla de tu a los personajillos de la farandula y de la fama cuché y efimera.
Como cada mañana, leía mi períodico mientras tomaba el café cortado, cuando me llega una voz por la espalda: "...sí, ese que se ha muerto era un poeta" y esas palabras se me clavaron en el corazón, no en el cerebro porque no hacía más que ratificar algo de lo que soy consciente hace años. El que ha muerto era un simple poeta, un simple poeta que con 103 años era tasn consciente que había asumido que sus días ya eran de propina, que esperaba estoicamante la llegada del último momento y que tuvo la entereza de afrontarlo y recibirlo (media hora antes de expirar pidio que le quitasen la mascarilla) con la humilde grandeza de quien recibe la visita tanto tiempo anunciada y esperada "¡Soy un comediante que sólo espera que caiga el telón!".
Los 37 años de exilio no fueron suficiente, aún sufrío el tiempo de la espera a solas, esa soledad rodeado de personas queridas, que hace más fuerte y que remata la escultura de una vida plena.
¡"Ya sólo vivo el presente, no tengo futuro!" Y tal vez ahí te equivocabas, maestro, porque tal vez ahora que te acompaña la parca por otros caminos, tal vez ahora y ya muerto como hombre, quizás algunos de esos que se han enterado que el que se ha ido era un poeta, tal vez ahora lleguen a conocerte, o no, pero hace tiempo que dejaste tu huella. Ahora ya eres un Poeta.
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