Se nos acerca el día de los difuntos y cuando uno escarba en sus recuerdos se representa en la mente como una película en blanco y negro el tiempo de la niñez, misas de “largometraje” y visita en Cádiz al mercado de abastos donde los placeros adornaban sus puestos de las maneras más graciosas (siguiendo la idiosincrasia de la tierra) y originales. Ellos aún siguen haciendo en un alarde de lealtad a la tradición, porque la tradición es eso, un enraizamiento de costumbres en las gentes y en los lugares que el tiempo patina de solera y se ensambla en la historia.
En otros lugares de la Península se acostumbra a pasar un día de campo, recogiendo castañas para luego asarlas y comerlas entre canciones y bailes.
Pero lo que si es común a todos nuestros pueblos es la visita recogida a los cementerios para recordar a los difuntos y dejarles unas flores.
Los tiempos avanzan o retroceden y a veces, empujados por al corriente de las tecnologías y los snobismos, nos dejamos arrastrar hasta sublimar algo que nos llega de fuera, una fiesta sin tradición y que procede de un pueblo sin historia. La moda nos impele a celebrar ese engendro llamado “jalogüen”, que sin pedir permiso se instalado por doquier. El culto a lo tétrico, el carnaval fuera de tiempo, la mascarada americana.
Y hablando de mascaradas, menudita la que están montando en Sevilla con la estatua de la duquesa. Sí esa duquesa que por méritos de nacimiento y de “parné” es vitoreada, aclamada y encumbrada. Se le califica como mecenas de la cultura cuando, por experiencia propia y publica, nunca ha estado al lado de la cultura del pueblo. ¿Acaso se pueden visitar sus palacios libremente? Personalmente siempre tendré clavada la espina de lo sucedido en 1975, cuando Gallo de Vidrio intentó homenajear a don Antonio Machado en su lugar de nacimiento, el palacio de las Dueñas que el poeta dejo para la inmortalidad en su pluma y donde sigue floreciendo, a pesar de todo, el limonero. Entonces, primero concedió su ducal permiso, más cuando se informó de que aquél grupo de jóvenes poetas representaban a un movimiento de vanguardia, que no comulgaban con la oficialidad y peleaban por la democratización en todos lo ámbitos de nuestra sociedad, anuló aquél permiso y los jóvenes escritores debimos hacer el homenaje en las puertas cerradas del palacio privado de la insigne noble. Después se la nombro Hija adoptiva de Andalucía olvidando ( o quizás no) los inmensos páramos incultos de su propiedad,
que a veces dejaba cultivar a esforzados campesinos por salarios de hambre.
Tradiciones y traiciones, se enmascaran, se confunden, pero, a lo mejor es lo que queremos y lo que nos merecemos

Compartir Twitter

Responde a esto

Respuestas a esta discusión

No veo mal conocer otras culturas y cómo se puede vivir una misma festividad de formas diferentes. Hasta ahí estoy de acuerdo, pero como bien dices tú cuando esas culturas vienen a enterrar las nuestras me rebelo y mucho y me pregunta es ¿Quién tiene la culpa de que esto pase? Hace un tiempo escuché una noticia de un colegio (no me acuerdo donde) en el que decidieron no poner ese año el Belén para no herir a tres (creo que eran tres) niños musulmanes. Se que es un tema escabroso y delicado, pero apartandonos ya del tema estrictamente religioso ¿No es esta una tradición muy nuestra que también se está perdiendo? Recuerdo que lo que más me gustaba de la Navidad era cómo decorabamos el cole ,luego lo viví con mis hijos y me gustaba ¿Lo podré hacer con mis nietos? Me temo que no, aunque siempre le podré enseñar fotos. Como bien dices quizá sea lo que nos merecemos. Arduo debate.

Responde a esto

El problema no es conocer otras culturas, ni vivir festividades de una u otra manera. La cuestión es que en este caso se establece una forma de colonización y además se presenta con un envoltorio de tradición del país colonizador, Siempre ha habido fiestas paganas en los cambios de solsticios y este corresponde al de invierno, pero su origen no está, ni mucho menos, en tierras de America del Norte, que queramos o no es una nación sin historía, que arrasó a los pueblos indigenas que la habitaban. Las celebraciones de la noche de los difuntos hunde sus raices en los Celtas bastantes siglos atrás. Yo mismo viví en Galicia de niño, ya hace más de 40 años, y recuerdo como se vaciaban las calabazas y se metian dentro velas encendidas, se hacian hogueras y se saltaban. En otras regiones, de España y el mundo había diferentes formas de celebración, pero el snobismo actual es una colinación mediática que lo ha convertido en un carnaval a destiempo, una mascarada, que sí es verdad, sirve a algunos para engrosar sus bolsillos, pero que se aleja del contenido cultural y ancestral.
P.T. : Por supuesto tampoco comparto las razones de la Lglesia.

Responde a esto

Fíjate que curioso, el domingo escuché una noticia de una tradición nuestra que no conocía y que aún hoy se da en algunos pueblos para celebrar la noche de los difuntos y es realizar faroles de melón que es una manifestación de origen pagano que se extendía por las zonas rurales andaluzas y que consistía en un ritual para ahuyentar a los malos espíritus en la noche en que vagaban por el mundo de los vivos.
Los faroles se colocaban en la víspera del Día de los Difuntos --de Todos los Santos-- colgados en los quicios de las ventanas, en las rejas, en el dintel de la puerta y en las hornacinas precedidas por imágenes de vírgenes y santos. De esta forma, se repelía la entrada de los espíritus a los hogares.

Responde a esto

En Catalunya siempre habíamos celebrado "La castanyada", comiendo castañas y boniatos asados y "panellets", unos dulces hechos de mazapán, piñones, y mezclados con otros sabores como café, chocolate, membrillo, etc.
Desde hace unos años, en las discotecas y similar, se ha impuesto la moda del Jalouin ese y te puedes encontrar gente disfrazada por la calle - eso si: los disfraces siempre son terroríficos - que ni sabe por qué lo hace.

La tradición de la castañada no ha desaparecido, como no han desaparecido los Reyes Magos, a quienes se les añadió Papá Noel, eso no sé si es bueno o si es malo, pero puedo decir que el viernes, en la piscina adonde voy a nadar, los monitores y un montón de señoras de edades comprendidas entre la segunda y la tercera, nadaban con gorros de bruja, con capas draculinas y otros patéticos atuendos que me hicieron reir por no llorar. Como no caí en la cuenta de lo que se trataba, pregunté. Y uno de los monitores (un jovenzuelo ataviado con el bañador + una capa negra y unos colmillos que le llegaban hasta el pecho) me respondió: "Ez pod la fiezta de Cadnaval" (no es que no supiera hablar, es que no podía, el pobre, a causa de los colmillos)...

Entonces me di cuenta que celebraban el Hallowen (¿se escribe así?) que no el Carnaval, que eso cae más o menos en febrero!

Huy, bueno, me voy. No sé si lo que escriba quedará o no, porque - como dije en su día - me pierdo por estos pasillos y foros virtuales y no me encuentro!!!

Responde a esto

Responde a esto

RSS

Acerca de

© 2010   Creado por Asociación Cultural Poesía en Ning.   Crear tu propia red social

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Privacidad  |  Términos de servicio

Iniciar sesión en el chat